Anoche
tuve una pesadilla.
Una
tormenta de sueños.
Y en
cada rayo estaba tu sonrisa.
Y en
cada pizca de lluvia tus besos.
Tu
anarco tacto.
Tu
pasión.
Tu
enjundia.
Y tuve
miedo de tenerte.
De
detenerme.
De
encontrarnos.
Y
sentirnos.
De
hacernos visibles ante el viento.
Y me
calmé.
Para
volverme llovizna.
Y fluir
como una gota en tu rostro.
Parsimoniosa.
Torpe y
tímida.
Para
recorrer tu mejilla
y al
llegar al suelo hacerme arco iris.
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