domingo, 4 de noviembre de 2012

domingo, 7 de octubre de 2012

Invisible

A veces el cielo.
El dulce de leche en hebras.
El hervor del sol.
El colchón de pasto.
Y una nube con forma de nube.
A veces sus ojos.
Y, a veces, Spinetta.

martes, 25 de septiembre de 2012

Sísifo



A una calle del cielo no hay aire.
La niebla matinal de sus ojos.
El lado oscuro de su hombro desnudo.
Y la falda de su alma vintage.
Siento la falta de sentidos.
Las manos vacías de manos.
Un rayo daltónico.
Y la luz de un día de verano en la ventana.
Como un atajo sin corte.
En un plano secuencia al silencio.
Y la música de su latido, se petrifica.
Como la nobleza de sus labios.
Y las copas se consagran.
Se hacen ruido.
Ambas.
Sendas.
Y el corazón libertino de su antojo.
La coraza para uno.
Y el letrero de bienvenida recién pintado.
De madera de roble.
Y el pasadizo a su vacío.
La puerta sin hechizo.
Y de nuevo sus talones.
El paso de madrugada.
El frío de sus guantes mojados de agua sucia.
Y la escalera de ladrillos.
El amor es insensato.
Y los que lo profesan, suicidas.

domingo, 9 de septiembre de 2012

A.M

Tengo un desayuno de besos en tu nombre.
Una sonrisa de medialuna.
Y una corona de cremona
que te proclama reina de esos días desteñidos.
También tengo algo de azúcar para espolvorear tus deseos
y un poco de té para limpiar tus ojos sucios de la vecina noche.
Pero la vedette sigue siendo la mermelada que cubre tus labios
y un poco de esas lágrimas que hacen que la vida no sea sosa.
Y sin embargo, todavía no tengo manos, ni adjetivos posesivos.
Siquiera instantes.
Al menos,
guardo algún que otro amanecer que muere de pie ante tu presencia.
Sigo con mi bandeja de tentaciones.
Y un pañuelo blanco que tiene bordadas tus iniciales.
Tu tesis existencial.
Tu enigma.

domingo, 19 de agosto de 2012

Lo que no es vida

Tu corazón desafina.
Y vos cruzás la calle en La menor.
En puntas de pie.
Con el charco espía.
Y el fade out de tu sonrisa.
Con la premisa de tu camisa a rayas.
Y el cuadro que se forma bajo tu pollera.
Entre un sol que se cuela en plena Abbey Road
y una canción que no habla de vos.
De tus noches de labios como trizas.
Y de tu prisa caníbal.
De tu pena como cuerda.
Y de mi silencio, que es tu nota preferida.
Tu coda.

martes, 31 de julio de 2012

Crisálida


Sus piernas son la mitad de una verdad.
Sus tacos, pequeñas puñaladas.
Ella baila en singular.
Y en la mesa, detrás de una columna,
la espero sin su deseo.
Ella, a veces, busca el reflejo.
Yo la admiro.
Ella brilla en la marea
como el sol de las diez y cuarto.
Usa un vestido suicida.
Y en su sonrisa de vino tinto
su labio hace un pequeño doblez.
Como un barco de papel
ella flota en la cascada de su silencio.
En la inmensidad de su belleza extra brut.
Y en la muerte de la noche despierta a la luna.
Con un suspiro en forma de beso.
Con un antifaz que la protege del ojo ajeno
y la invita a volverse mariposa.
A dejar la crisálida para volar.
Al alba.

Banda de sonido de Albatros

http://www.youtube.com/watch?v=p62rfWxs6a8

miércoles, 25 de julio de 2012

6-7-8


Quisiera que nieve en nochevieja.
Como lo hacían mis ojos a los siete.
Y si del otro lado de tu sonrisa hay un sábado, mejor.
Todavía pienso en aquel que escribió tu nombre con “i griega”.
En las tardes de súper acción.
Y en los domingos con cara de atardecer.
Recuerdo el viejo negocio de botones.
El cultivo de la inocencia en pequeñas dosis de amor.
Al monstruo verde de la tele y al enmascarado de la sal.
Al despertador de David Robert Jones.
Mirando el planetario desde el asiento trasero de un Falcon blue.
Con un color refugiado en mis manos de tesoro.
También del miedo a morir.
Y de los ojos de fuego a la noche.
De Arslanián, Báez, Boniscontro, Cano Vázquez, Casillo, Casir.
De Castro Rodríguez, Cavalieri, Cora Bogani.
De Cortés.
De mi capacidad para almacenar datos carentes de sentido.
En mi cuarto de libra devaluada.
De el Diego, del Cani, de Bergomi y de Herzog.
Del “Mano”.
“Que divertido es…”
 Del poncho pampero del escarabajo.
Y del puente chino con garúa.
De la noticia en el Maral 39.
Siempre Primero Para Todo (PPT) en el pizarrón.
“Ground control to major Tom”.
De los boletines atascados en la 9 de julio.
Rexina.
De Facundo y de Juan.
Del Cassius Clay argento con campera verde oliva.
De las madrinas ajenas en las camas propias.
“Qué dios te bendiga”
¿No será mejor que se olvide?
Del cumpleaños de 15 en Castells.
De Winnie Cooper y Dori Dureau.
De la voz de Mac Gyver.
Y al calor de una estufa, las medias.
De Slobulus.
“En boca cerrada no entran moscas”.
De los veintiún cambios de la bicicleta que nunca tuve.
De Benito Gilglins y Gino Foderone.
De los padrinos sin magia.
De la armónica en la playa.
“Son de plata, y de acero”.
De Ubaldini.
Mar del plata está cerca.
Topsy, Periquita y El Bifacho, también.
Ocho pisos al sur.
De las botas de lluvia amarillas.
Del Jorgito del Abuelo
ENTEL.
De Juan Manuel Casella y de Néstor Vicente.
Del gallito ciego.
Del arco a arco con Tincho.
Del pique.
Del Viewmaster.
¿Quién ganó la carrera entre Leono y Cheetara?
“Cuando los pálidos vienen marchando”.
De Garumi.
De Chatrán.
De Esteban Quito.
“Tiene la mirada de la primer novia que nunca se olvida”.
De la amistad a pesar del “corto”.
De los pitucones negros.
Del “villuca”.
Old Spice.
De los gatos de Cande.
Del té con sopitas.
“Elige tu propia aventura”.
Del chupete colgante.
De la biblioteca de Anteojito.
Puaj.
Del truco con la Abuela.
De los comentarios de Amoroso y de Anuk, el esquimal.
De Capri/Yelmo y Ultracomb con Ultracomb.
De Alfaro Moreno, el Loco Enrique y el Gato Miguel.
“And the papers want to know whose shirts you wear”
De Fate.
Del Comequeso.
De Martín de Gainza en febrero.
Del Serenito.
Siempre corriendo a todos lados.
Del teclado de pie Fun Machine.
Del 104 matiz esperanza.
De los doscientos gramos de pepas en el almacén de Alicia.
De la partida de Pablito Sirignano.
Y los tres acordes de la guitarra.
De la casa de empeños.
De los huevos fritos al mediodía.
Del chupi.
“Estamos fritos”.
De la juguetería 1810.
De la híper.
De la primera trompada al enano cabezón del C.
De las bolsitas de agua en los entretiempos.
Y de las paletas fuertes sobre el labio.
Del zorrino apestoso.
De la carpa abierta y del barro.
De Dirk Benedict.
Del triunfo en el test de Cooper.
Del record de los 391 jueguitos.
Y sus testigos.
De Haggar.
Del intercomunicador.
Y el 21 al básquet.
Del Indio.
Del Nussini, del Graffiti y del Suchard.
Del terodáctilo que se clavó de un ángulo.
De Nathán Pinzón.
De Guerra.
Del Biznike rumbo a Lourdes
Y la copa que se mueve en la oscuridad.
De la cancha de paddle en Alberdi.
De nunca ser un tiburón en la pileta.
De la canasta.
Del Power TVCR.
De las cientos de chilenas.
Del 25 de febrero grabado en madera.
De “Margarito tereré”.
¿Y Juan Antonio Ferreyra?
De los porotos, el secante y el frasco de Hellman’s.
De las suspensiones primarias.
Del huevo pintado de Tsingópulos.
De los espárragos servidos en la mesa.
De Chabelo.
Del silbido de “Patience”.
De la diez siempre en la espalda.
Y del uno en el corazón.
“¿Can you hear me major Tom?”
En los bailes de sombras.
En el semáforo para turistas del devenir.
De los sanguchitos de miga para los días tristes.
¿Qué será de la vida de Man at arms?
¿Y de Evil Lyn?
¿Y de Morando?
Del día que robaron el negocio.
De la alfombra perdida.
Del “piscongallo”.
De la caída de un muro.
De las caminadoras y las corredoras.
De la vuelta manzana.
Del Edu Juegos.
De Tito, las basuritas y los veinticinco centavos con interés.
De los jeans azules en la cocina.
Mejor no hablar de cosas ciertas.
De la ausencia de tu existencia.
De tu equilátero.
Y de mi puto escaleno.
“Now it's time to leave the capsule if you dare”
Quisiera que nieve en nochevieja.
Como lo hacían mis ojos a los siete.
Y si del otro lado de tu sonrisa hay un sá
bado, mejor.

lunes, 9 de julio de 2012

Así comienza Albatros

Homenaje a la soledad

Al sinsabor.
A la agonía.
Al insoportable ruido del despertador.
Al bostezo que no necesita ser tapado.
Al espejo vacío.
Al cepillo sin dueño.
Al té con leche y sacarina.
A las tostadas sin queso.
A las mañanas campestres.
Al frío del hogar.
Y al polvo que se hace presente
cuando el sol entra por la ventana.
Al olvido como carta de presentación.
A la lección de anatomía diurna.
Al silencio como bandera.  
A la música para oídos sordos.
Al rock como postura.
A los desconocidos de siempre.
A los malos augurios.      
Al portero eléctrico que calla.
A la cocina rota.
A la alacena imaginaria.
Al cuarto sin entero.
Al pasillo sin desfile.
A la mesa servida de dudas.
A la infidelidad de los momentos.
A los infortunios ajenos que se hacen propios.
Al rencor en primera persona.
Al ayer como modelo de vida.
Al presente como estación de cambio.
Y al mañana como constante.
A vivir sin retorno.
A la muerte en los sueños.
Al almuerzo ejecutivo
y a su oferta en efectivo.
A la silla de enfrente como reflejo del alma.
A la boca sucia.
Al insulto cautivo.
Al atardecer en la avenida.
A las cartas suicidas.
Al objeto con valor agregado.
Al cigarrillo en secreto.
A la cerveza que cura heridas
y su inminente recaída.
A los viajes de mirada perdida.
A la vuelta de la esquina prohibida.
Al olor a tormenta
y a su consecuente estallido.
A la cama sin sábanas.
A la almohada sin plumas.
Al dos por uno junto a un desconocido.
Al amor como vedette sin tregua.
A la verdad como baluarte.
Al placer como sacrificio.
Al fútbol como pasión
y a su derrota como frustración.
A los amigos que se fueron.
A la carencia de fe.
A la inmadurez emocional.
A la familia como vieja postal.
Y a mi hija como pedestal.
Al tiempo como arena.
A las novelas que lastiman.
A las películas que riman.
Y al brindis sin cacofonía.
Al sentimiento que me obliga
a vivir sin tu compañía.
A amarte.

viernes, 29 de junio de 2012

Estrella

Dos millones de años para verte.
Por favor, brilla para mi antes de que me apague.

martes, 26 de junio de 2012

Novedades


Seguimos dando vueltas con Albatros. Pero mientras tanto, el próximo libro empieza a tomar una forma concreta. Ya hay cuarenta de los setenta u ochenta textos que tendrá la futura obra. Aquí, un adelanto:  

Fiebre Beatle

Te silencio en recuerdo.
Y te observo.
Sin vocales.
Consonando.
Y te oscurezco que orates.
Sugiero.
Y le doy empleo a mis dudas.
Converso con los días.
Con tu ira.
La plena vida.
Tu esencia que adolece.
Que sí es poco.
Si te impido.
O te aviso.
Y te prefijo el olvido.
Como cuota de parcela.
En reverencia a mi decencia.
La insolencia.
Que somete.
Que se ríe sin rima.
Las cortinas de un día.
Que se cierran.
Que se hendijan.
Como cruces sin luces.
Porque te apagas.
Como intermitente agonía.
Con tu primitiva belleza.
Que se quiebra.
Como copa de soprano.
En la frente de tu brújula.
Insensato.
Por la fe.
Iluso.
Por la estevia que savias.
No asemejas.
Tres, dos…
Ausencia.

viernes, 15 de junio de 2012

Albatros en Villa Pueyrredón

El viernes 22 a las 22, en el marco de un ciclo de lectura y música organizado por el blog Letras Under, voy a estar leyendo algunos de mis textos. Espero puedan acercarse.
Casa Rosa, Nazca y Mosconi. Villa Pueyrredón.
Les dejo la dire del portal
http://www.letrasunder.blogspot.com.ar/

Empañado

Y desapareces. 
Como el tacto en la ventana de una noche fría.

Banda de sonido de Albatros

http://www.youtube.com/watch?v=FPKa3CHA2I8

sábado, 9 de junio de 2012

La pedrera

Todavía te veo.
Tan uruguaya como la muerte.
Con el llanto kilometrado
y la prosa como anzuelo.
Por un agujero tracionero
que cuela al sol.
Y un timbal de cal
que se hace caricia.
Aún te recuerdo,
día por miedo,
con el verbo amar.

martes, 29 de mayo de 2012

Besarte

Nuestros dedos formaban un abanico perfecto.
Una unión precisa.
Una mariposa en vuelo inicial.
Una estrella en punta de baile.
De belleza entre algodones.
Un estado de ánimo anarquista.
De poética sin rima.
De un puñado de valores repetidos.
Y de llaves de besos.
Para abrir puertas en la noche ciega.
Para dejar en el camino al futuro.
Y sentarnos a vivir
en nuestra espera preferida.
Para recordar ese segundo previo
al arte de unir nuestros labios.

sábado, 26 de mayo de 2012

Tormenta de sueños


Anoche tuve una pesadilla. 
Una tormenta de sueños.
Y en cada rayo estaba tu sonrisa.
Y en cada pizca de lluvia tus besos.
Tu anarco tacto.
Tu pasión.
Tu enjundia.
Y tuve miedo de tenerte.
De detenerme.
De encontrarnos.
Y sentirnos.
De hacernos visibles ante el viento.
Y me calmé.
Para volverme llovizna.
Y fluir como una gota en tu rostro.
Parsimoniosa.
Torpe y tímida.
Para recorrer tu mejilla
y al llegar al suelo hacerme arco iris.

domingo, 13 de mayo de 2012

lunes, 7 de mayo de 2012

Dónde comprarlo

En Caballito
Librería Caligari, Bogotá 101.
Biblos, Puan 378.
Gambito de Alfil, Puan 511.

En Flores
La Chispa, Varela 20.
Barrilete Libros, Condarco 90.
Patria Grande, Rivadavia 6369.

En Palermo
Crack Up, Costa Rica 4767.

En Belgrano
Librería Rodríguez, Cabildo 1849.
El Hablador, Cabildo 2280.

En Recoleta
Librería Huemul, Santa Fe 2237.

Venta directa: escribinos a conocealbatros@gmail.com


viernes, 27 de abril de 2012

Contratapa de Albatros

Dice Tom Lupo: "Lazzaro se levanta y se transforma en Albatros". Abre la puerta a la lectura sin condicionamientos, comparte la bienvenida. El recononocimiento se expande en su voz hacia un poeta que ingresa al club. "Quedé enredado en su deseo, que fatalmente es que el otro escuche esa extrañeza. Que escuche es un decir, tal vez, ese es mi deseo. Por ahora el de Bruno es ser leído, porque todos queremos salir de alguna soledad". Y en ese instante no es difícil descubrir esa vía de ausentes continuos, la que traza Albatros, la que marca Lupo. Dice Lazzaro: 

                                   La idea no era ser un papel sin tinta.
                                   La idea era escribirte, dibujarte, soñar.
                                   La idea era enseñarte,
                                   mostrarte un poco qué hay más allá.
                                   Crecer a tu lado cuando no estás.

Con las palabras, los dibujos completan el cuadro de recuerdos, de texturas. Un imagen en movimiento eterno, que alienta a volar, que asciende sin retorno, que trasciende. El viaje invita a los lectores a dejarse llevar. Lupo, sentencia: "Habemus poeta.¡Y con intenciones! No es que uno tenga los atributos para hacer de portero, pero alguien tiene que decirlo".

martes, 17 de abril de 2012

El grito

Te otoño tanto, extraña.
Te lluevo.
Te nado.
Y me cuelgo en tu jardín.
En tu concreta babilonia.
Y en tu alma me arqueo.
Aprisionado.
Ante el espejo inmaculado
que se vuelve vela.
Con un sueño que vuela a mi espalda.
Y se escapa en una leyenda.
Te siento mía, anónima.
Te esculpo.

Y te inmortalizo en mi trofeo de vitrina.
Te siento propia
y me asfixio en tus apéndices.
Y te pretendo viajar.
Llorar.
Con tu pasión en resguardo.
Y tu decencia, que es mi sangre.
El canal hacia mi corazón.
Con un final escrito a mis pies.
Y un camino sin puertas.
Y hacia tu raíz, tu concepto.
Mujer.