A una calle del cielo no hay aire.
La niebla matinal de sus ojos.
El lado oscuro de su hombro desnudo.
Y la falda de su alma vintage.
Siento la falta de sentidos.
Las manos vacías de manos.
Un rayo daltónico.
Y la luz de un día de verano en la ventana.
Como un atajo sin corte.
En un plano secuencia al silencio.
Y la música de su latido, se petrifica.
Como la nobleza de sus labios.
Y las copas se consagran.
Se hacen ruido.
Ambas.
Sendas.
Y el corazón libertino de su antojo.
La coraza para uno.
Y el letrero de bienvenida recién pintado.
De madera de roble.
Y el pasadizo a su vacío.
La puerta sin hechizo.
Y de nuevo sus talones.
El paso de madrugada.
El frío de sus guantes mojados de agua sucia.
Y la escalera de ladrillos.
El amor es insensato.Y los que lo profesan, suicidas.
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